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Palabras del Presidente del Consejo de Delegados por el 75º Aniversario de la JID

publicado a la‎(s)‎ 3 abr. 2017 9:46 por Jid Webmaster

Dignas autoridades, damas y caballeros que nos honran con su presencia,… sean todos ustedes bienvenidos y tengan muy buenos días.

 

Ante de comenzar, deseo extender nuestro cordial agradecimiento por su gentil participación en este significativo evento con la que su presencia engalana esta ceremonia.

 

Debo comenzar expresando los sentimientos de solidaridad de la Junta Interamericana de Defensa ante los desastres que está sufriendo el Perú.

 

Quisiera iniciar estas palabras recordando el origen de la Junta Interamericana de Defensa.

 

La Tercera Reunión de Consulta de los Ministros de Relaciones Exteriores de las Repúblicas Americanas, en enero de 1942 en Río de Janeiro, tomó el siguiente acuerdo claro y taxativo: “Respondiendo al espíritu de sincera colaboración que anima a los pueblos del Hemisferio Occidental, celebrar una reunión inmediata en Washington de una comisión compuesta de técnicos militares o navales nombrados por cada uno de los gobiernos para estudiar y sugerir las medidas necesarias para la defensa del continente.”

 

Posteriormente, el Consejo Directivo de la Unión Panamericana aprobó en su sesión extraordinaria del 25 de febrero, el informe rendido por la comisión especial y fijó el 30 de marzo como la fecha en que debía verificarse la sesión inaugural de la Junta Interamericana de Defensa o JID.

 

El 30 de marzo de 1942, hace 75 años, en el Salón de las Américas de la entonces Unión Panamericana, tuvo lugar la sesión inaugural de la Junta, como resultado del acuerdo de la Tercera Reunión de Consulta de los Ministros de Relaciones Exteriores de las Repúblicas Americanas.

 

Sin embargo, hace 75 años, la situación global era completamente distinta. Se desata la Segunda Guerra Mundial y los Estados Unidos se ve involucrado en ella.

 

Todos los continentes, con la excepción del americano, eran escenarios de una destrucción sin precedentes en la historia, por su magnitud e intensidad.

 

Fue así como la idea de mantener el continente americano libre de estas amenazas, se transformó en un tema de la más alta prioridad e importancia estratégica.

 

De los sendos discursos de la sesión inaugural de creación de la Junta, podemos  citar:

 

Del Presidente Interino del Consejo, doctor Diógenes Escalante, Embajador de Venezuela en los EE.UU. “En este período de crisis, las funciones encomendadas a vuestra Junta son de trascendental importancia. Las medidas de defensa militar deben tener precedencia sobre las demás, ya que todos sabemos indiscutiblemente que este problema no es sólo el de la defensa de las soberanías individualmente, sino el de la defensa de la soberanía colectiva de todas nuestras naciones. Si la historia de los dos años y medio últimos nos ha enseñado una lección, tal lección es la de que a cada uno de nuestros países lo afecta directamente toda amenaza que se le haga a cualquiera de los demás. Es por tal motivo muy acertado que la Junta Interamericana de Defensa haya sido creada para que pueda estudiar colectivamente los problemas que reclama la defensa del Hemisferio Occidental”.

 

Luego de los discursos, se eligió al Presidente de la JID, nombramiento otorgado al Teniente General S.D. Embick, quien, al tomar el cargo, dijo: “A aquellos que dudaren de la necesidad urgente de que el objetivo de la Junta se logre sin demora, yo les sugeriría que la característica más notable de esta guerra no se encuentra en su alcance universal. En cambio, sí se encuentra en el hecho de que las fuerzas adversarias no pueden hacer nada sin los productos de la edad de la fuerza motriz, de la industria moderna a distinción de la industria manual, una edad que ha llegado a su madurez tan sólo en los últimos años y que sólo ahora está dedicada con todo vigor a fines militares. El aprovisionamiento adecuado de las fuerzas de cada uno de los principales combatientes requiere no sólo el apoyo de una gigantesca industria mecánica, sino también el dominio sobre las reservas de materias primas cuya variedad y extensión son continentales”.

 

Cito estas últimas palabras, porque expresan con claridad que no se trataba solamente de planificar la defensa del continente, sino también de garantizar el aprovisionamiento adecuado de materias primas que en aquel entonces, mucho más que hoy, conformaban la casi totalidad del intercambio de América Latina con los EE.UU. y el resto del mundo.

 

Así nació la Junta Interamericana de Defensa: con una cerrada expresión de apoyo de los 20 países que entonces hacían parte de la Unión Panamericana uniéndose posteriormente los EE.UU., que había entrado recientemente en guerra y requería apoyo.

En un hecho trascendental, por mandato del Consejo de Delegados de la Junta Interamericana de Defensa, dada la necesidad de estimular la docencia hemisférica y la investigación en temas de seguridad y defensa, se dispone la creación del Colegio Interamericano de Defensa, como un órgano de la Junta dependiente del Consejo de Delegados, ubicado en el Fuerte Lesley J. McNair del Ejército de los Estados Unidos de Norteamérica. Acción que se hace realidad, con la contribución de los estados Unidos, el 9 de octubre de 1962, cuando el Secretario de Estado de los Estados Unidos Dean Rusk, hace entrega oficial del edificio, en nombre del gobierno de los Estados Unidos. El Doctor José A. Mora, Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), en aquel entonces, fue el principal orador durante la ceremonia de inauguración. 

La primera promoción, que consistía de 29 cursantes representando a 15 de los países americanos, recibió sus diplomas el 20 de marzo de 1963 cuando el Vicepresidente de los Estados Unidos, Lindón B. Jhonson, pronunció el discurso de graduación y realizó la entrega de diplomas.

La historia avanzó, y la JID comenzó un proceso de modernización originado por la caída del Muro de Berlín en 1989 que da por terminado el período denominado “Guerra Fría”, cuando todo el panorama mundial cambia de repente, por lo que es necesario enfocar los esfuerzos de acuerdo a la nueva situación.

Posteriormente, el ataque del 11 de setiembre del 2001, denota la vulnerabilidad del continente y define una serie de conceptos como el de Seguridad Multidimensional que es tomado por la Organización de Estados Americanos en la “Declaración de Seguridad de las Américas” del 2003.

Es así, bajo este nuevo escenario en que el 15 de marzo de 2006, mediante resolución 1 (XXXII-E/06) de la Asamblea General, se establece que la JID sea una entidad de la OEA con base en el art. 53 de la Carta de dicha organización y aprueba en la primera sesión plenaria el Estatuto que rige desde entonces a esta remozada organización, con el propósito principal de prestar servicios de asesoramiento técnico, consultivo y educativo sobre temas relacionados con asuntos militares y de Defensa en el Hemisferio a la OEA y sus Estados Miembros.

 

Hoy, en comparación con la JID de sus inicios, encontramos una institución más fortalecida con una membresía de 28 delegaciones, liderada por representantes electos democráticamente, y orientada en apoyo a la visión estratégica de la OEA, basando su accionar en los cuatro pilares fundamentales: Democracia, Derechos Humanos, Seguridad Multidimensional y Desarrollo.

 

Vale resaltar que, a pesar de haber transcurrido 75 años de la creación de la Junta, existen hechos aún vigentes como la necesidad de cooperación y colaboración para la defensa del hemisferio, no ante un ataque externo, sino contra las amenazas que hoy en día están vigentes y que golpean con diferente intensidad y a diario a cada uno nuestros Estados como son el terrorismo, la inclemencia de la naturaleza, y las crimen organizado transnacional, entre otros.

 

Por ese motivo, fortalecemos nuestras actividades orientándolas en, lo que llamamos, líneas de acción, destacando la de cumplir un rol facilitador, de apoyo técnico y de memoria institucional de la Conferencia de Ministros de Defensa de la Américas, el rol articulador entre dicho foro y otros organismos, la asistencia humanitaria ante desastres, las medidas de fomento confianza y seguridad, y el desminado humanitario.

 

Del mismo modo, el Colegio Interamericano de Defensa, hoy ya no gradúa 29 cursantes, sino que contribuye con más de sesenta expertos en Seguridad y Defensa anualmente bajo un currículo actualizado a las necesidades y realidades del hemisferio, mediante el otorgamiento de la Maestría respectiva debidamente acreditada ante organismos educativos de los Estados Unidos.

 

Para tal fin, contamos con un equipo de profesionales altamente calificados y de primer nivel de diferentes nacionalidades designados por los Estados miembros,  que fortalecen al Colegio Interamericano de Defensa, a la Secretaria y al Consejo de Delegados, con su gran experiencia contribuyen al logro de nuestros objetivos; la pluralidad de nuestro principal recurso, el humano, hace de ésta una experiencia enriquecedora y única.

 

Para el cumplimiento de los planes y objetivos debemos hoy, resaltar la importancia e involucramiento de los Estados miembros, a través del Consejo de Delegados y las Misiones Permanentes ante la OEA, las cuales no solo se han constituido en el principal ente para la toma de decisiones, sino que además su contribución, enlace y acompañamiento se ha convertido en el principal pilar de esta honrosa organización.

 

Es por eso que hoy, al conmemorar el 75 aniversario, debemos hacer un reconocimiento especial a la OEA, a los Estados miembros ante la JID, a través de los señores Embajadores acá presentes, y a las Delegaciones, quienes han logrado mantener incólume y encendido el propósito para el cual se creó nuestra organización y que hoy se proyecta con más decisión que nunca.

 

Finalmente, quiero presentar nuevamente mi reconocimiento y agradecimiento a todos los presentes, por honrarnos con su presencia; agradecer las condecoraciones otorgadas a nuestro estandarte a Brasil, Guatemala y Perú, a México por la donación del óleo de don Benito Juárez, nuevamente a México y a El Salvador por la emisión del Sello Postal en sus países en homenaje a la JID, y a Colombia, Estados Unidos y Perú, por financiar este evento.

 

Ante esta nutrida historia de evolución, reitero nuestro compromiso de trabajar intensamente para contribuir con el fomento y fortalecimiento de la confianza, de la seguridad y de la paz en el hemisferio.

 

Muchas gracias.


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